El acceso libre a la información le ha dado a la Web un poder que todavía sigue buscando y ampliando y que parece encontrarlo en la participación social. El ciberactivismo, esta militancia tan 2.0, aparece en un contexto de participación concreta. Pero aquí y en todas partes se pretende mover el mundo con un click: Facebook, los blogs, los foros y otros sitios se convirtieron en un ámbito con miles de espacios para debatir ideas, intercambiar información y luchar por causas de todo tipo.
Casos sobran: en el país, Greenpeace consiguió más de un millón de firmas vía e-mail para que se vote en el Congreso la Ley de Bosques; en Facebook uno puede aportar su idea en favor del salario de los maestros, o en contra de las pistolas de descarga eléctrica para la Policía Metropolitana. En Colombia, Oscar Morales pretendía juntar firmas en Facebook para la campaña "Un millón de Voces contra las FARC". Pero terminó mejor: una movilización de cuatro millones de personas en su país y en otras 100 ciudades del mundo. Desde una ONG o en casa, se intuye un cambio en el ejercicio del poder.
El filósofo José Pablo Feinmann coincide con Giubellino: "Internet es una de las grandes armas para entretener, pero evidentemente algo genera. Ahora bien: la revolución no se hace allí, se hace en la calle".
"No sirve para conseguir votos, pero sí, por ejemplo, para conseguir activistas que consigan votos. Eso hizo a Obama y ahora, de hecho, todos lo copian", avisa Lugones.
Fuente: La razón