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Agencia de Marketing Interactivo

La huella digital del siglo XXI

Para entender el tema de la identidad 2.0 basta con realizar un sencillo experimento. Encienda su computador, abra su navegador web preferido y en cualquier buscador (por ejemplo Google) escriba su nombre. En tan solo segundos verá miles de resultados que pueden o no estar hablando de usted.

Este ejercicio es realizado a diario por cientos de personas que buscan de alguna manera información. Esto implica que usted, quiera o no, es propietario de una identidad digital, o como los expertos gustan llamar 2.0, y está en sus manos tratar de controlar lo más posible de qué forma esa información va a representarlo.

Adoptar herramientas sociales es lo más común en la actualidad y cada vez se trabaja más niveles de seguridad; no obstante, esto no significa que no sea peligroso, especialmente para el tema de la privacidad. Santiago Bilinkis, especialista del portal Riesgo y Recompensa, afirma que “los que se resisten a subir sus fotos o compartir sus cosas no están completamente seguros. Como funciona el mundo hoy no es una cuestión de elegir si queremos que haya fotos nuestras on-line o no. Fotos nuestras va a haber. Es más, salvo que vivas en una cáscara de nuez, seguramente ya las hay”. Bilinkis manifiesta que por eso es importante tener control sobre este material subiéndolo uno mismo para de algún modo tener un inventario al respecto.

 

A todo este cúmulo de información, los expertos lo llaman la ‘huella digital’, que no es otra cosa que el rastro que dejan los usuarios en su interacción con la red, entre la que consta la información que se guarda en las redes sociales y las webs a las que se afilian.

 

El jurista español Ricard Ruiz de Querol sostiene en su publicación Políticas públicas de sociedad de la información que “necesitamos, imperiosamente, leyes que protejan de manera amplia la privacidad de los datos. Que protejan toda nuestra información”. El fenómeno actual tiene que ver con la reputación 2.0, asegura Héctor Galarza, guayaquileño y analista de redes de información. “Se basa en crearte una imagen no solo como persona sino como profesional.

 

Lo importante es saber cómo gestionar esa reputación”, agrega Galarza, pues dice que así como con un par de clics pueden acceder a información que lo puede convertir en apto para un trabajo, por ejemplo, también la información equivocada o mal intencionada puede destruir esa imagen. “Imagínate que un asesino o un ladrón tengan tu mismo nombre y la gente llegue a confundirse”, concluye Adrián Bajaña, de la compañía de marketing digital GeeksEc, comenta que lo que siempre aconseja a sus clientes que van a entrar a las redes sociales es que definan qué es lo que quieren proyectar.

 

“Si es por moda, pues tienen más libertad, pero si es para aportar a su imagen pública, como por ejemplo un político, entonces hay que tener más cuidado con lo que se publica”, afirma Bajaña, quien ha manejado las cuentas sociales de la Alcaldía de Guayaquil. El ciudadano del siglo XXI debe tener una identidad digital, afirma Rossana Barrios Llorens, referencista virtual de la Universidad de Puerto Rico. Pero siempre debe planificar y organizar la información personal que ofrece para de este modo evitar que su imagen 2.0 se aleje de lo que representa en el “mundo real”.

 

Fuente: El universo

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